En el Mundial de Qatar 2022, FIFA implementó por primera vez el sistema de fuera de juego semiautomático. Doce cámaras de alta precisión de Hawk-Eye, empresa británica propiedad de Sony, rastrean el balón y hasta 29 puntos de cada jugador. Un algoritmo analiza la posición exacta del pie del defensor y del atacante en el instante del pase, generando una animación 3D que los árbitros del VAR revisan. La decisión final sigue siendo humana, pero el margen de error técnico se reduce de forma significativa. Este sistema, desarrollado por una compañía del Reino Unido, representa el cambio más importante en el arbitraje del fútbol desde la introducción del VAR en 2018.